Era una sensación muy distinta a la que estaba acostumbrada.
Se sentía como si un gran agujero negro se hubiera instalado en su pecho y
se llevara consigo todo lo que soñaba, todo lo que quería, todo lo que había
proyectado.
Sintió de nuevo la punzada en el corazón
e instintivamente intentó poner mi mano sobre él.
No había nada más que frio.
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