El problema no son los momentos que se fueron, son esos que nunca se van.
Esos que se sienten una y otra vez en la carne, esos que se apoderan del cuerpo
y nos erizan la piel. Son esos momentos que por la noche vuelven a abrir las
heridas que nunca terminaron de cerrar.
Y si tan solo hoy pudiera sentirte aunque sea un poco mío, aunque fuera un
poco cerca, bastaría para secar las lágrimas, devolverle el color al mundo que
se quedó gris, estancado en tu mirada, perdido en tu sonrisa y dormido en la
sombra del último beso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Para un escritor es importante saber si no tiene que dejar la pluma y agarrar el plumero, por favor comentá qué te pareció!