lunes, 2 de septiembre de 2013

El 5to Piso

Ejercicio de escritura rápida para la asignatura "guión". Tengo esta tendencia de escribir terror, terror y más terror. El relato tiene dos versiones, una con linealidad común y otro con linealidad alterada...Presento el común ya que el otro fue un intento forzado de cumplir con la consigna y tiene demasiada catarsis de escritora que estaba teniedo un pésimo día. Esto es lo que salió. Por favor ignoren el hecho de que se llama como un álbum de Arjona.

El 5to Piso

La noche estaba templada, era una de esas noches de verano que parecía un pecado desperdiciar dentro de esa caja a la que la encargada del edificio llamaba departamento.
Matías se levantó de la cama y apagó el televisor. A lo lejos podía escuchar a sus vecinos del 5to “B” enfrascados en otra de sus apasionantes discusiones sobre quién dejo la luz del baño encendida. Se cubrió el rostro con las manos, había olvidado cuando fue la última vez que sintió el silencio.
Abotonó su camisa a cuadros, corrió las cortinas y abrió la gran puerta ventana que daba al balcón. La luz de la luna invadió el cuarto en penumbras. Salió descalzo de su departamento y se apoyó en la baranda. Miró hacia abajo. Ahí, en la calle, una mujer tomaba del brazo a otra y la llevaba a la vereda. “Típico comportamiento femenino” musitó.
Dirigió su vista hacia el viejo edificio del frente, el portero había decidido limpiar la vereda a esas horas. En cierto modo esto lo hizo sentir algo mejor. No era el único que esa noche se encontraba solo y aburrido.
Miró las luces de la ciudad, tan frías, tan lejanas. También había olvidado cuando fue la última vez que había reído con ganas. Llegó a sus oídos el llanto de un niño que cruzaba corriendo la calle, todo le parecía tan ajeno.
vCerró los ojos, una lágrima rodó por su mejilla ¿En qué momento había permitido que su ida se convirtiera en esto? Se secó la lágrima. “Los hombres no lloran” dijo en voz alta, como si quisiera convencerse a sí mismo de lo que decía.
Dirigió la vista hacía el frente, al 5to piso de aquel edificio cuya entrada el portero continuaba barriendo meticulosamente.
Dió un salto en su lugar, abatido por la sorpresa.No podía creer lo que sus ojos le decían.
El corazón comenzó a latirle con fuerza, galopando una y otra vez en su pecho, las manos comenzaron a transpirarle y sus piernas a temblar. Lo que estaba viendo era sin dudas lo más hermoso que había visto en toda su vida.
Allá, en el balcón frente a su departamento, estaba sentada una joven vestida con un camisón blanco de encaje, su cabello negro caía en cascada sobre sus hombros blancos y su vista estaba fija en un libro desplegado sobre su regazo. A simple vista parecía de unos veinte años, sin embargo su rostro denotaba una sabiduría propia de quien había vivido mucho tiempo.
Era ella. Era esa luz que Matías había estado buscando todo este tiempo. Las nubes que cubrían su corazón se disiparon, como llevadas lejos por una suave brisa de verano. Corrió fuera de su departamento, dejando la puerta abierta tras de si. No tenía tiempo de esperar el ascensor. Bajó los cinco pisos salteando escalones, trastabillando una y otra vez.
Cruzó la calle que lo separaba de ese edificio sin mirar a los costados. Un auto que pasaba le tocó bocina y lo insultó. Nada de eso importaba.

Llegó hasta la puerta y con la respiración entrecortada le preguntó al portero si conocía a la chica del 5to piso.
El portero lo miró con  una expresión que Matías comprendió como desprecio, lo ignoró y siguió su labor.
Él repitió la pregunta, esta vez más fuerte y con más determinación.
El portero volvió su rostro al joven agitado, frunció el entrecejo y simplemente le respondió “¿Acaso no sabes respetar? Nadie vive en el 5to piso desde hace meses, fue clausurado cuando ese incendio mató a todos los inquilinos de esa planta”


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